27 de marzo de 2007

No se culpe a nadie

Estaba en todos lados y a la vez en ninguna parte. Se sentía perdido y sus pasos parecían llevarle a lugares a los que no quería llegar. Mientras su cabeza daba vueltas por el mareo, descubrió que la oscuridad de la noche ya había llegado y se sintió, además de perdido, solo.

Los recuerdos de lo que le había sucedió le llegaban como las luces intermitentes y fugaces de los fuegos artificiales, le atormentaba sentir culpa por lo que había hecho, pero de todo lo que alcanzaba a recordar, el acto cometido era lo único que no volvía a su mente agobiada.

Lejos, en el otro extremo de la calle, gente se agrupaba para ver los televisores de una tienda de electrodomésticos. No podían escuchar nada, pero las imágenes eran impactantes y horribles: el locutor gesticulaba con cara de asombro y asco los acontecimientos que las imágenes graficaban con crudeza, mientras quienes observaban trataban de aguantar el frío y la repulsión.

No faltó el que, sin aguantar más, se alejó del grupo, retrocediendo lentamente y girando la cabeza. El grito no se hizo esperar; todos voltearon y le vieron, venía acercándose hacia ellos con una cara tan horrible como lo que acababan de ver, la sangre empapaba su ropa y tenía los ojos desorbitados que los testigos intentaban describir en la televisión.

¿Qué hace esa gente?”, se preguntó mientras se acercaba al grupo, justo cuando vio que uno de ellos retrocedía y lo miraba, a la vez que profería el grito de horror más espantoso que había escuchado...

No, no era el peor.

4 comentarios:

Plerematico dijo...

Otro día escribo Caja de Pandora.


No necesariamente mañana, pero definitivamente no hoy y menos ahora...

Beita dijo...

oye... eso da miedo



:P



Saludines

Padyta dijo...

mmm...por que siempre ha de haber algo peor a lo qeu ya se nos vino encima?!
:S
saluditos

Paul dijo...

hola profe como esta? pasaba a saludar.. q estes muy bien

saludos y publica luego el libro.. jeje
bye