4 de febrero de 2008

Por la boca muere...

Esa sensación de que en realidad no importa qué tanto hagas o dejes de hacer, las cosas no cambiarán, o al menos no de una forma necesariamente notoria para quien quiere ver o sentir un cambio.

Relativamente más fácil quedarse encerrada/o en el recinto habitacional en el que siente que nada y todo puede pasar con sólo dejar que el sol se caiga y se levante cada noche y mañana respectivamente.

Ejercitar la sabiduría y tal vez la inanición nunca es una mala forma de crecer, siempre que se logre el equilibrio con la gula y la inocencia.

En realidad, no es lo que importa lo que me importa, sino que no me interesa lo que no me interesa y a la vez ignoro lo que debería importarme.













No es mi día, no fue mi año y este tampoco lo será, a menos que cambie algo en mi vida: YO









Tengo 20, acabo de decidirlo.

5 comentarios:

paola monti dijo...

Me gustó.
Es bueno cuestionarse de vez en cuando.

Saludos.

Daniela Seguy dijo...

Hola roberto...

Feñi dijo...

Hola, Roberto.

Este mail no tiene más objeto que rectificar lo que mi desjarretada bocota profirió hace ya casi un año en este blog sobre la profe Anita Ferreira. A petición de ella, acá va el siguiente mensaje:

La Profesora Anita Ferreira hace preguntas claras, breves, directas y muy fáciles

Gracias por la tribuna :)

Feñi dijo...

Ah, y sí... por la boca muere... :P

Daniela dijo...

Yo tendré clases de Lingüística Aplicada este año... :)