22 de febrero de 2011

El valor del Silencio

No se trata de ponerle precio a algo que no lo tiene, tampoco es que sea importante o relevante, aunque sabemos que lo es.

El punto, que en este caso puede perderse con facilidad debido al tema principal, es el del valor que cada uno le da a una habitación que está vacía, salvo por todo los objetos y las personas dentro de ella: silencio.

Vivimos en una cultura o sociedad o comunidad, como sea, que le teme al silencio, y le da un valor negativo; guardar silencio implica ser culpable, tener miedo, estar nervioso y, en general, emociones negativas. Esto, por supuesto, deja de ser así cuando adornamos el silencio con palabras: "No sé qué decir", "me dejas sin palabras", y una lista que no precisaré ahora, de adornos, que en el fondo hacen que este deje de existir y, por lo tanto, pierda (entre comillas) su negatividad.

¿Tan difícil es estar en silencio con alguien sin que por ello tenga que ser una situación incómoda?

Los sonidos no son compañía, son distractores.

1 comentario:

Alexander Reinhardt dijo...

No creo que sea tanto miedo como gusto por hablar.